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Amarre de la Pomba Gira

Yo nunca había escuchado hablar de Pomba Gira. No sabía ni qué significaba. Solo sabía que estaba desesperada. Mi pareja me había dejado por una mujer del trabajo. Me decía que no me amaba más, que yo era “buena” pero que necesitaba “algo más fuerte”. Me sentí inútil, como si me faltara algo como mujer.
Cuando contacté con Mariela Gauna y le conté todo, fue muy directa: “Este caso es para trabajar con Pomba Gira”. Me explicó que es una energía muy poderosa, femenina, sensual, protectora del amor y del deseo. Me sorprendió su seguridad. Yo solo le pedí una cosa: que volviera arrepentido.
Y volvió. No solo volvió: me rogó, me lloró, me pidió volver diciendo que nunca nadie lo había hecho sentir como yo. No solo regresé con él, sino que sentí que me volví a encontrar conmigo misma. Pomba Gira me devolvió la dignidad. Y Mariela, la vida.

Soy hombre y estuve en pareja con otro hombre durante casi tres años. Al principio todo era pasión, conexión, complicidad. Pero con el tiempo, él se fue apagando. Un día, me dejó sin más. Solo me dijo: “no puedo seguir, me estoy sintiendo raro”. Luego supe que estaba saliendo con una chica.
Quedé destrozado. No entendía nada. Me culpaba por todo. Una amiga me habló de Mariela Gauna. Le escribí, con miedo de que no me entendiera. Pero ella me trató con naturalidad, con cariño, sin prejuicios. Me dijo que en este caso era ideal trabajar con Pomba Gira.
Al principio me pareció raro, pero confié. Mariela me fue explicando todo. No tuve que hacer nada, solo seguir en contacto con ella. A las tres semanas, él volvió. Dijo que había estado confundido, que se había sentido vacío, que conmigo era con quien realmente podía ser él.
Hoy estamos juntos. Mariela no solo hizo que volviera: lo hizo volver siendo honesto.

Estuve en una relación durante más de cinco años, pero jamás quisimos ponerle etiquetas. Él decía que no creía en el amor formal. Y yo aceptaba, con tal de tenerlo cerca. Pero un día desapareció. Me bloqueó, se fue sin despedirse. Me enteré que había empezado algo con otra persona.
Lo busqué por todos los medios, pero nada. Una noche, en medio de una crisis de ansiedad, encontré a Mariela Gauna. Le conté todo. Me dijo: “Este caso lo vamos a trabajar con la fuerza de Pomba Gira”. Nunca había oído ese nombre, pero supe que debía confiar.
Durante el trabajo, Mariela me acompañó paso a paso. Soñaba con él, sentía que algo se movía. Y al día 25, volvió. Me escribió. Me pidió perdón. Y esta vez quiso estar conmigo de verdad. Me pidió formalizar. Presentarme a su familia. Y lo hizo.
Gracias a Mariela y a Pomba Gira por darme el lugar que siempre soñé.

Éramos amantes. Él estaba casado, pero pasábamos horas hablando de nosotros, soñando con un futuro. Pero un día se alejó. Me dijo que no podía más. Que sentía culpa. Que debía quedarse con su familia. Me dejó hecha trizas.
Fui a Mariela Gauna por recomendación de una amiga que también había estado en una relación imposible. Le conté todo. Me escuchó sin juzgar. Me dijo que haría un trabajo con Pomba Gira, ya que lo que nos unía era muy pasional, muy fuerte.
A las dos semanas me empezó a llamar. Me dijo que no podía olvidarme, que su vida estaba vacía sin mí. Hoy estamos juntos. Se separó. Se enfrentó a todo. Y yo siento que esta vez es de verdad. Pomba Gira no falla. Y Mariela la canaliza con una fuerza que emociona.

Mi relación terminó por celos, discusiones, orgullo. Lo amaba, pero también me enojaba todo el tiempo. Hasta que un día me dijo que no podía más. Y se fue. Pasaron tres meses. Supe que estaba saliendo con alguien más. Me morí por dentro.
Mariela me dijo que el trabajo con Pomba Gira ayudaría a limpiar el dolor y encender de nuevo el deseo y la conexión. Yo ya no sabía qué esperar. Pero confié.
Y fue un proceso transformador. No solo volvió él. Volvimos los dos, pero mejores. Con otra actitud, con otra forma de amarnos.
Mariela hizo un trabajo limpio, impecable, poderoso.

Estábamos a punto de casarnos. Todo organizado. Invitaciones enviadas. Y a dos semanas, me dijo que no estaba seguro. Me dejó. Así. De golpe. Me borró de todos lados. Empezó a salir con una compañera de la universidad. Sentí que me moría.
Contacté a Mariela Gauna porque vi un comentario sobre Pomba Gira. Me interesó, algo me hizo click. Ella me dijo que esa era la entidad correcta para trabajar nuestro caso.
Al mes, volvió. Me dijo que había estado bloqueado, que sintió que estaba cometiendo el peor error de su vida. Me pidió otra oportunidad.
Hoy estamos casados. Felices. Y agradecidos. Sin Mariela, no sé qué habría sido de mí.

Mi ex me había dejado con una frialdad que me descolocó. Llevábamos dos años y me dijo que “ya no sentía lo mismo”. En una semana ya salía con otra. Me sentí invisible.
Mariela me explicó que con Pomba Gira se podía trabajar no solo el regreso, sino que volviera con fuerza, deseándome de nuevo. Así fue.
Volvió. Me buscó con desesperación. Y desde entonces, todo cambió.
El deseo volvió. La pasión volvió. Y con ella, el amor.

Tuve una relación de años con una mujer que nunca se animó a mostrarse conmigo en público. Su familia era muy conservadora. Me escondía. Pero en privado, me amaba. Un día, por presión, se alejó. Me bloqueó. Me dijo que tenía que “ordenar su vida”.
Yo me quedé devastada. Estaba segura de que me amaba. Mariela me ayudó con un trabajo de Pomba Gira, y fue increíble.
A las pocas semanas volvió. Esta vez sin miedo. Me presentó como su pareja. Se enfrentó a todo.
Gracias a Mariela por ayudarme a vivir un amor con libertad.

Soy hombre. Casado. Dejé a mi esposa por una mujer que me volvió loco. Pero ella también me dejó. Me usó, me ilusionó, y se fue. Me vi solo, sin familia, sin pareja. Y la mujer por la que lo había dejado, desaparecida.
Acudí a Mariela con desesperación. Me dijo que había que trabajar con la energía de Pomba Gira para recuperar a mi esposa. A la mujer que realmente me había amado.
Lo hicimos. Y fue mágico. Mi esposa volvió a confiar en mí.
Hoy reconstruimos nuestro hogar. Y yo no vuelvo a dejarla ir.

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