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Vudú Haitiano experiencias

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Viví muchas decepciones. Con Mariela no solo recuperé a mi ex, sino también la confianza en el amor. Fue mágico.

El ritual de vudú con Mariela fue lo más poderoso que viví en mi vida. Mi esposo me había dejado por una mujer diez años menor. No solo se fue de casa, sino que dejó de hablarme, me bloqueó, y ni siquiera quería ver a nuestros hijos. Yo estaba rota. Intenté hablar, mandarle cartas, hasta buscarlo en persona, pero nada. Fue como si me hubieran borrado de su vida. Cuando conocí a Mariela y le conté mi historia, me dijo que con un ritual de vudú haitiano se podía trabajar desde lo más profundo. Lo hice sin entender bien cómo funcionaba, pero con toda la fe que me quedaba. Y los cambios fueron tremendos. A las tres semanas, él volvió. No solo volvió: lloró, pidió perdón, dijo que había estado confundido, que no entendía por qué se había alejado de todo. Hoy estamos reconstruyendo el hogar. Y todo gracias a Mariela.

Nunca pensé en hacer vudú. Tenía una idea equivocada, por lo que se dice por ahí. Pero Mariela me explicó que el vudú haitiano bien hecho, con respeto y profesionalismo, es una herramienta ancestral para recuperar lo perdido. Mi pareja me había dejado por otro. La relación entre ellos era intensa, muy sexual, muy fogosa. Yo me sentía anulado. Cuando Mariela me propuso este ritual, me dijo que lo iba a hacer todo ella, que no tenía que tocar nada, ni aprender nada. Solo seguir su guía. El resultado fue increíble. Mi pareja volvió conmigo con una entrega que nunca antes había visto. Volvió el deseo, el cariño, las ganas de estar juntos. Mariela me devolvió el poder de sentirme amado.

Yo era la amante. Lo sabía. Durante cuatro años estuve en una relación oculta con un hombre que me juraba que iba a separarse. Pero nunca lo hacía. Hasta que un día, cortó todo. Me bloqueó. Me dijo que no podía seguir. Me dejó como si nunca hubiera existido. Estaba hundida. Mariela me propuso trabajar con vudú haitiano, porque era lo que se necesitaba para remover lo que estaba bloqueando ese amor. Al principio dudé, pero me sentí tan comprendida por ella, que confié. Y funcionó. Él volvió. Dejó a su esposa. Se vino a vivir conmigo. Me pidió una nueva oportunidad, esta vez sin mentiras. Nunca había sentido que alguien hiciera tanto por mí como Mariela.

Mi ex y yo teníamos una relación corta pero muy intensa. Fue de esas que te marcan. Pero él tenía muchos miedos, bloqueos, traumas pasados. Terminó conmigo sin razones claras. Me dijo que no sabía amar. Me partió el alma. Pasaron meses y yo seguía pensando en él todos los días. Cuando contacté a Mariela, me dijo que este tipo de caso era ideal para trabajar con vudú haitiano, porque el amor estaba presente pero tapado por traumas emocionales. Hicimos el trabajo y fue impresionante. A las dos semanas, empezó a mandarme mensajes. A los 28 días volvió. Me dijo que no podía dormir, que sentía que me necesitaba. Hoy estamos juntos, con otra energía. Mariela me ayudó a darle luz a algo que valía la pena.

Mi historia con él duró siete años. Pensé que íbamos a envejecer juntos. Pero un día, se enamoró de otra. Me lo dijo con lágrimas, pero igual se fue. Me dejó destruida. Pasé meses deseando morirme. Hasta que leí un comentario sobre Mariela Gauna y su trabajo con vudú haitiano. Le escribí, me respondió con dulzura. Me explicó que este ritual era fuerte, pero necesario. Confié. Y después de casi un mes de trabajo, él volvió. Dijo que se había dado cuenta de que me amaba, que la otra no significaba nada. Me abrazó y no me soltó por horas. Mariela me devolvió lo que pensaba que había perdido para siempre.

Soy hombre. Estuve con otro hombre cinco años. De repente, se fue. Me dijo que necesitaba reencontrarse, pero al mes ya estaba con otro. Me dolió más que cualquier cosa en mi vida. No podía comer, ni trabajar. Encontré a Mariela por casualidad. Le conté mi historia. Me trató con tanto respeto y naturalidad que me largué a llorar. Me dijo que lo mejor era hacer un trabajo con vudú haitiano, para disolver la energía que había entre él y la nueva persona. Lo hicimos. Y el cambio fue tremendo. Volvió a escribirme. Terminó su nueva relación y volvió conmigo. Hoy estamos mejor que nunca.

Mi esposo se fue con otra y me dejó sola con tres hijos. Me sentí usada, desechada, invisible. Fue una amiga la que me habló de Mariela. Cuando le escribí, ya no me quedaban esperanzas. Pero ella me escuchó, me abrazó con sus palabras. Me dijo que haría un ritual de vudú haitiano potente, porque la situación estaba muy cargada. A las tres semanas exactas, mi esposo volvió. No podía parar de llorar. Me dijo que había sentido una angustia constante, que no podía seguir con esa mujer. Hoy estamos otra vez en familia. No tengo palabras suficientes para agradecerle a Mariela.

Yo y mi ex no teníamos hijos, ni proyectos grandes. Pero el amor que vivíamos era único. De repente, un día, cortó todo. Sin explicación. Me bloqueó. Nunca supe por qué. Pensé que se había olvidado de mí. Mariela me explicó que el vudú haitiano trabaja desde el alma, desde lo profundo. Hicimos el ritual. Al mes, me escribió. Me dijo que me soñaba, que no entendía por qué se alejó, pero que no podía más con la ausencia. Hoy volvimos, y siento que lo nuestro está más fuerte que nunca.

Él era mayor que yo. Tenía otra historia, otros miedos, otra vida. Yo me enamoré igual. Cuando lo dejó todo por mí, me sentí en la cima del mundo. Pero después, él empezó a cambiar. A volverse frío. Dijo que no podía más, que se iba. Y se fue. Le rogué, lo busqué. Nada. Hasta que encontré a Mariela. Le conté mi historia y me dijo que con el vudú haitiano se podía traer de vuelta a la persona, pero también sanar el vínculo. No solo volvió. Volvió con otra actitud. Volvió a ser el hombre por el que me enamoré. Mariela me ayudó a no rendirme.

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