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Trucos esotéricos

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Yo antes pasaba de estas historias pero un cliente que sabe un montón de temas de energías me soltó un truco para cuando tienes una reunión importante o vas a cerrar un negocio y no quieres que te miren con malos ojos. Me dijo que me pusiera un diente de ajo pequeño en el bolsillo izquierdo del pantalón envuelto en un trozo de papel de aluminio para que no huela a nada. Se supone que el ajo corta cualquier envidia o mala intención que te lancen y te mantiene centrado en lo tuyo sin que te roben la energía. Lo probé el día que fui a pedir un crédito al banco después de que me lo denegaran dos veces y no sé si fue el ajo o la seguridad que me dio llevarlo pero esta vez me lo soltaron sin rechistar. Ahora si tengo que tratar con gente que sé que va con doble intención no salgo de casa sin mi amuleto en el bolsillo por si las moscas.

Yo no creía mucho en estas historias hasta que un vecino que sabe un montón de campo me dijo que si sentía que las cosas en el trabajo se me torcían sin motivo probara a llevar una moneda de cobre en el bolsillo izquierdo del pantalón. Me explicó que el cobre actúa como una especie de pararrayos para las malas envidias y que ayuda a que los proyectos no se te queden a medias cuando alguien te pone la zancadilla. Lo probé una semana que se me caían todos los presupuestos a última hora y os juro que fue meter la moneda en el bolsillo y empezar a entrarme llamadas de clientes nuevos ese mismo día. Ahora siempre que tengo que ir a una obra o a una reunión donde sé que hay gente con el colmillo retorcido me aseguro de llevar mi moneda encima por si las moscas porque parece una tontería pero me da una seguridad que no veas.

Yo antes pasaba de estas historias pero un tío que sabe un montón de temas de campo me dijo que si sentía que la mala suerte me seguía o que todo me salía al revés probara a llevar un poco de sal gorda en un trozo de papel en el bolsillo de atrás del pantalón. Me explicó que la sal absorbe los malos rollos que te tiran los envidiosos y que cuando llegas a casa al final del día la tienes que tirar por el váter para que se lleve toda la carga negativa lejos. Lo probé una racha que se me averiaba el coche cada dos por tres y se me rompían cosas en casa sin sentido y desde que lo hice parece que la racha se cortó en seco. Ahora si tengo que ir a algún sitio donde sé que hay gente con mucha mala leche me aseguro de llevar mi papelito con sal por si las moscas porque al final es un gesto que no cuesta nada y te quita un peso de encima.

Yo antes no creía mucho en estas historias hasta que una vecina que sabe un montón de temas de energías me dijo que si sentía que las cosas en casa estaban tensas o que discutíamos por cualquier tontería probara a poner medio limón con un poco de sal encima en cada esquina del salón. Me explicó que el limón absorbe los malos rollos y las envidias que a veces entran de la calle sin darnos cuenta y que cuando se ponen negros o se secan es que ya han hecho su trabajo de limpieza. Lo probé una racha que estábamos todos de un humor de perros y os juro que fue ponerlos y empezar a respirarse una calma que no teníamos hace meses. Ahora en cuanto noto que el ambiente se carga un poco preparo mis limones y mano de santo porque te quita esa pesadez de encima en un momento.

Yo no era nada de rituales pero una vez una tía mía que sabe un montón de estas cosas me dijo que si sentía que los proyectos se me quedaban a medias o que el dinero no me cundía probara a lavarme las manos con una mezcla de agua y un chorrito de miel los jueves por la mañana. Me explicó que la miel ayuda a que todo lo bueno se te quede pegado y que las oportunidades no pasen de largo sin que te des cuenta. Lo hice un día que andaba agobiada con unos pagos y os juro que esa misma tarde me llamaron para un trabajo extra que me vino de perlas para cerrar el mes. Ahora en cuanto noto que las cosas se estancan un poco me doy mi baño de miel en las manos y me da una sensación de que todo va a salir rodado que no veas.

Yo antes pasaba de estas historias pero un cliente que sabe un montón de estos temas me dijo que si sentía que las cosas no avanzaban o que tenía una racha de mala suerte probara a llevar una pequeña piedra de turmalina negra en el bolsillo. Me explicó que esa piedra actúa como un escudo que absorbe toda la negatividad que te tiran y que de vez en cuando hay que dejarla una noche en un vaso con sal para que se limpie de todo lo que ha recogido. Lo probé una temporada que se me torcía todo en el taller y os juro que fue empezar a llevarla y notar que los problemas se resolvían mucho más fácil y sin tantos quebraderos de cabeza. Ahora no salgo de casa sin mi piedra encima porque me da una tranquilidad que no veas sobre todo cuando tengo que tratar con gente que sé que va con mala fe.

Me pasó hace poco que no daba pie con bola en el taller y un cliente que sabe de estas cosas me soltó que probara a lavarme las manos con café molido cuando llegara a casa. Según él, el café corta las rachas de mala suerte y te quita de encima la pesadez que se te pega de la gente negativa con la que tratas a diario. La verdad es que lo hice por probar un viernes que estaba quemadísimo y no veas qué alivio sentí, como si me hubiera quitado un lastre de veinte kilos de los hombros. Ahora, cada vez que noto que la semana se pone cuesta arriba o que los problemas se me amontonan, me doy un frote rápido con el café y parece que la energía me cambia al momento para afrontar lo que venga.

 

Me pasó el otro día que estaba tomando algo con un paisano que sabe de todo y me soltó un truco para cuando sientes que las facturas te comen o que el dinero se te escapa entre los dedos sin saber en qué. Me dijo que probara a llevar una hoja de laurel seca dentro de la cartera, justo donde guardas los billetes, para que la energía de la abundancia no se detenga nunca. La verdad es que lo hice por no dejar de probar y esa misma semana me llamaron para un trabajo que daba por perdido y hasta me devolvieron un cobro que me habían hecho de más en el seguro. Ahora no falta mi hoja de laurel en la billetera y parece que voy con otra tranquilidad porque el dinero me cunde el doble y no me salen tantos imprevistos de última hora que te dejan la cuenta temblando

Me pasó hace unas semanas que estaba cansadísima y sentía que todo en casa se rompía o se me caía de las manos sin motivo. Una señora que sabe un montón de estas cosas me sopló que probara a poner un cuenco con agua y un puñado de sal gorda debajo de la cama justo a la altura de la cabeza antes de dormir. Me explicó que la sal se encarga de limpiar todo lo que recoges por ahí fuera durante el día para que no te lo quedes pegado al cuerpo y puedas descansar de verdad. La verdad es que lo hice por probar una noche que estaba agotada y os juro que me levanté como si me hubieran quitado un peso de encima y con una energía que no tenía hace meses. Ahora en cuanto noto que el ambiente se pone un poco pesado o que empiezo a darle vueltas a la cabeza por tonterías pongo mi cuenco con sal y mano de santo porque te resetea por completo.

Estaba el otro día tomando café con una vecina que es un lince para estos temas y me vio que andaba agobiadísima porque sentía que en el trabajo me ponían palos en las ruedas constantemente. Me soltó que probara a llevar una cinta de color violeta atada con tres nudos dentro del bolso o en el neceser que llevo siempre encima. Según ella, el violeta transmuta la mala uva de los demás en algo neutro para que no te afecte a ti ni a tus planes.

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