El Mejor foro de Videncias y Amarres de Amor

Opiniones reales sobre Amarres de Amor, Videncia, Tarot, con los mejores Videntes del momento

Forum

Por favor, o Regístrate para crear mensajes y debates.

Trucos esotéricos

AnteriorPágina 32 de 33Siguiente

Un viejo lobo de mar que conocí en un puerto me vio el otro día quemado porque sentía que la mala racha en el negocio no se acababa nunca y me soltó un truco: llevar un trozo de hilo de pescar de nylon trenzado con tres nudos marineros en el bolsillo pequeño del pantalón. Según él, eso sirve para enganchar las buenas oportunidades y que no se te escapen por culpa de la envidia de los que te quieren ver hundido. Lo probé una semana que no entraba ni un pedido y, te lo juro, fue meter el hilo en el bolsillo y me llamaron dos proveedores para hacerme una rebaja que me salvó el mes. Ahora siempre llevo mi cabo de la suerte encima porque me da una seguridad que no veas y parece que navego con el viento a favor.

Un mecánico de los de antes que sabe latín me vio el otro día quemado porque sentía que la mala sombra de un vecino me estaba gafando el camión y me soltó un truco: llevar una pequeña tuerca de acero inoxidable en el bolsillo izquierdo, pero que sea de una métrica impar. Según él, el acero de grado marino actúa como un pararrayos para las envidias y hace que los malos deseos de los demás se queden en la calle y no entren en tu cabina ni en tu casa. Lo probé una semana que se me encendían todos los testigos del cuadro sin motivo y, te lo juro, fue meter la tuerca en el pantalón y el motor empezó a sonar redondo y se acabaron los fallos fantasmas. Ahora siempre llevo mi pieza de acero encima porque me da una seguridad que no veas y siento que voy blindado por la carretera.

Una peluquera que tiene un ojo clínico para estas cosas me vio el otro día agobiada porque sentía que la mala energía de una clienta me estaba dejando seca y me soltó un truco: llevar un par de granos de pimienta negra en el monedero o en el bolsillo de la chaqueta. Según ella, el picante de la pimienta hace que las lenguas bífidas se queden mudas y que la envidia de los demás se dé la vuelta antes de tocarte. Lo probé una tarde que me esperaba una reunión de esas que te dejan temblando y, te lo juro, salí de allí con una fuerza que no veas y nadie se atrevió a decirme ni mu. Ahora siempre llevo mis granitos encima porque me dan una seguridad tremenda y parece que los malos rollos se quedan en la puerta.

Si notas que en el trabajo hay alguien que te está echando el ojo para mal o que el ambiente está cargado de envidias, haz lo que hacen los que saben: mete una cabeza de ajo pequeña en un sobre de papel y escóndela en la guantera del coche o en el cajón de tu mesa. No es por el olor (que el papel lo tapa), es porque el ajo absorbe la mala vibración de golpe. El día que lo hice, el tío que más me daba la tabarra ni se me acercó en toda la jornada. Mano de santo.

Si sientes que una persona te tiene envidia y que sus comentarios te están empezando a apagar, haz esto: mete un espejito pequeño de esos de maquillaje en tu bolso, pero con el cristal mirando hacia afuera. La idea es que toda la mala energía que te lancen rebote y vuelva a su origen sin tocarte a ti.

Lo hice un día que tenía una comida con una "amiga" de esas que siempre te sueltan pullitas y, te lo prometo, esa tarde estuvo muda y yo me sentí radiante. Es como llevar un escudo invisible que te protege el ánimo.

Si notas que un compañero te tiene el ojo echado o que hay alguien intentando pisarte el terreno, mete una moneda de cobre de las más pequeñas en el zapato izquierdo, justo debajo de la plantilla. No es para que te moleste, sino para que tu paso sea firme y nadie pueda moverte de tu sitio con malas artes.

Lo hice una temporada que un tipo me quería mover la silla en la oficina y, te lo prometo, fue como si yo pesara una tonelada; sus tonterías dejaron de afectarme y a las dos semanas el que acabó pidiendo el traslado fue él. Es un truco de la vieja escuela para que nadie te quite el sitio ni la energía.

Si tienes que aguantar a alguien que siempre te está lanzando pullas o intentando dejarte por debajo, búscate un reloj con correa de acero o una cadena de metal que sea resistente. Antes de ponértelo, pásalo por debajo del chorro de agua fría un momento. La idea es que el metal actúe como un pararrayos: toda la mala leche que te suelten se queda en el acero y no te llega a tocar a ti.

Lo probé una racha que un socio me estaba volviendo loco con exigencias absurdas y, te lo prometo, fue ponerme el reloj y sentí que sus palabras me rebotaban como si yo fuera un muro. Al final del día, él estaba agotado de quejarse y yo estaba como nuevo. Es el truco perfecto para mantener el tipo sin desgastarte.

Si notas que una mujer de tu entorno te lanza miraditas de esas que queman o que tus planes se tuercen en cuanto se los cuentas, busca una rama de canela entera. Pártela en dos y guarda los trozos en un saquito de tela blanca dentro del bolso. La canela no solo huele de maravilla, sino que se dice que corta la energía agria de los demás y la endulza antes de que te toque.

Lo probé una racha en la que una vecina no paraba de criticar todo lo que hacía y, te lo prometo, fue meter la canela en el bolso y la mujer empezó a saludarme con una sonrisa y a dejar de meterse en mi vida. Es como llevar un filtro de positividad que te envuelve.

Si tienes una compañera de trabajo o una conocida que siempre intenta quitarle importancia a tus logros con comentarios pasivo-agresivos, guarda una hoja de laurel seca dentro de tu agenda o entre las tarjetas de visita de tu cartera. El laurel es el símbolo antiguo del triunfo y, según dicen, crea una barrera que impide que la envidia ajena marchite tus proyectos.

Lo puse en práctica una temporada en la que cada vez que contaba una buena noticia, alguien saltaba con un "pero..." y, te lo prometo, fue empezar a llevar la hoja conmigo y esas voces se apagaron solas mientras a mí me llovían las oportunidades. Es como llevar un amuleto de autoridad que te mantiene en lo más alto sin esfuerzo.

Si notas que un tipo en el trabajo o en tu grupo de amigos te está echando mal de ojo porque te van bien las cosas, busca una pequeña plomada de pesca o una tuerca de metal pesado y llévala en el bolsillo derecho del pantalón. El metal denso ayuda a que las malas vibraciones de los envidiosos caigan al suelo en lugar de quedarse pegadas a tu espalda.

Lo puse a prueba una temporada que un rival intentaba pisarme todos los clientes y, te lo prometo, fue empezar a llevar ese peso encima y sentí una firmeza que no veas, mientras que al otro le empezaron a salir mal todos sus trucos. Es como tener un ancla que te mantiene estable mientras los demás intentan hundirte con tonterías.

AnteriorPágina 32 de 33Siguiente
Scroll al inicio